Historia de la plancha

La plancha comenzó como una invención para quitar las arrugas y las marcas a la ropa, mediante el uso del calor.

La plancha tradicional ha evolucionado a través de los años. Todo comenzó con la utilización de las planchas para alisar las fibras de algodón de los tejidos, en la Europa del siglo XV.

Las primeras planchas eran cajas calientes, que tenían un compartimento que servía de base, donde, en la parte superior, se colocaba carbón calentado, que luego pasaban sobre las prendas de vestir.

 

Las planchas, como tal, eran artefactos de hierro que se calentaba, para luego pasarlos sobre la ropa para alisarla. Tenían una base y una agarradera para manipularlos.

Estas fueron evolucionando de acuerdo a la invención de aparatos o dispositivos que permitían regular la temperatura de las planchas o termostatos, con el fin de utilizarlos para quitar las arrugas y dobleces de las telas que, como es obvio, requieren de diferentes temperaturas para no dañar el material del que están compuestas.

Fue con la introducción del vapor como método de aire caliente que salía por agujeros de la base de la plancha para cumplir esas funciones; cada vez más pequeños.

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Las planchas tradicionales han funcionado como electrométricos que, mediante la corriente eléctrica, y la función de salida de vapor por unos pequeños orificios, al colocar una pequeña cantidad de agua en un pequeño depósito; y la pasada de la base por la ropa ubicada horizontal sobre una mesa; se apoyan directamente sobre las telas y se pasan una y otra vez de un lado para el otro por las distintas partes de la prenda.

Estas planchas son muy básicas. Con un contenedor para agua pequeño en la parte superior; utilizan un termostato que, al calentarse, calienta la base, para pasarla por la tela.

La diferencia más importante entre las planchas normales y los centros de planchado, es que un centro de planchado te permite arrojar chorros a presión sobre las telas durante un tiempo considerable, y usando la plancha a unos centímetros de la tela.

Como el vapor sale a presión, el planchado es más rápido y, como el vapor sale a mayor presión que el de la plancha tradicional; el calor alisa las telas más rápidamente.

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